Se buscan lectores

Se buscan lectores
El Refugio Lector es una obra efímera que se degrada de forma natural.

POR ASHLEY KAROLIN CASTRO, VERÓNICA ÍNIGO

Este año el nuevo Programa de Cooperación Territorial para la Mejora de la Competencia Lectora se suma a las iniciativas que, curso tras curso, el Instituto de Educación Secundaria San Cristóbal de los Ángeles pone en marcha para promover la lectura entre sus cerca de 600 alumnos.

Una selección de ejemplares cubiertos de telarañas, relatos que provocan escalofríos y un grupo de alumnos dispuestos a pasar miedo. Esta escena se repitió cada recreo durante la última semana de octubre en la biblioteca escolar. En este espacio, la nueva coordinadora del Programa de Cooperación Territorial para la Mejora de la Competencia Lectora del centro, Ashley Castro, ha organizado “Terror en la biblioteca”, unas sesiones de lectura en voz alta para atraer a los jóvenes amantes de este género.

Se trata de una de las ideas realizadas por el instituto para abordar una tarea cada vez más difícil: enganchar a la lectura a un perfil de alumnos y alumnas a los que les cuesta apagar el móvil y abrir un libro. Pero no la única; el Refugio Lector o el Plan Lector han sido y son algunas de las más destacadas.

REFUGIO LECTOR

El Refugio Lector es una iniciativa colaborativa que comenzó con la propuesta por parte de Casa San Cristóbal, el centro cultural que la Fundación Montemadrid tiene en este barrio de Villaverde, de llevar a cabo un proyecto de la Casa Encendida codiseñado por el equipo del Vivero de Iniciativas Ciudadanas, el equipo de Medioambiente y Desarrollo Sostenible de Fundación Montemadrid y el Máster de Arquitectura Efímera de la Universidad Politécnica de Madrid.

El proyecto consistía en la realización de ocho talleres a lo largo de la pasada primavera y del mes de septiembre por parte de un grupo de 20 alumnos de diferentes edades (1º de la ESO, 2º de la ESO y 1º de Bachillerato), seleccionados y coordinados por Raquel Atanes, profesora de Educación Plástica y Visual, y Marina Cruz, de Música.

En esos talleres, el alumnado reflexionó sobre el futuro del libro impreso, desarrolló cuadernos mediante diferentes técnicas artísticas o rescató las publicaciones en desuso de la Fundación con las que más se identificaban.

El objetivo final era la construcción de una instalación arquitectónica efímera, con forma de casa, hecha de catálogos reciclados colocados sobre una estructura metálica, diseñada por los alumnos del máster de la Politécnica y ejecutada en gran parte por los alumnos del centro.

El Refugio Lector estuvo expuesto del 24 al 29 de septiembre en la terraza de la Casa Encendida, y después se trasladó a un espacio ajardinado del patio del instituto. Además, en su interior se aloja un proyecto de la biblioteca, los “libros liberados”. Este consiste en poner a disposición de los alumnos ejemplares donados por vecinos y colegios de la zona, para que los tomen, los lean y luego vuelvan a “liberarlos” donde deseen.

El Refugio Lector es una obra efímera que se degrada de forma natural, ya que está expuesta a la inclemencias del tiempo. Cuando esto suceda, la estructura se reaprovechará para otros proyectos del centro.

PLAN LECTOR

Además de promover la lectura en las clases de Lengua Castellana y Literatura, cada curso el IES cuenta con un tema en torno al cual se realizan actividades desde los diferentes departamentos: el llamado Plan Lector. Este curso 2024/25 el tema es el Quijote, como una forma de profundizar en el conocimiento de los clásicos por parte de los alumnos.

El profesorado organiza actividades, adecuadas a cada nivel educativo, relacionadas con la lectura y comprensión de la obra de Miguel de Cervantes. Además, se moviliza la experiencia personal para conectar el Quijote con otras obras de su autor, otras manifestaciones artísticas, así como aspectos de la actualidad.

La lectura es una herramienta fundamental en la formación de los estudiantes. Fomentar este hábito no solo mejora su capacidad de comprensión y expresión, sino que también impulsa su pensamiento crítico y creativo.

A través de los libros, los jóvenes pueden explorar nuevas ideas, desarrollar empatía al ponerse en el lugar de otros y adquirir una visión más amplia del mundo. La literatura es la mejor agencia de viajes.